El Papa Francisco recibe en audiencia privada a la familia de Oswaldo Payá.

El encuentro con el Santo Padre deberá ayudar a esa familia a aceptar la realidad y cerrar el duelo.

Por Alipio G. Sollet
El pasado 14 de mayo de 2014, Su Santidad el Papa Francisco recibió en audiencia privada, en su residencia de Santa Marta, a la familia de Oswaldo Payá Sardiñas, quien falleciera en julio de 2012 como consecuencia de un accidente de tráfico provocado por la conducción imprudente del español Angel Carromero,
En el encuentro con el Santo Padre, que duró 23 minutos, participaron su viuda Ofelia Acevedo y sus hijos Oswaldo J, Rosa Maria y Reinaldo Payá. Según la propia familia, entre los temas tratados estuvo el de la muerte de Oswaldo Payá y Harold Cepero. Según fuentes cercanas a la familia, este encuentro era algo muy importante de cara a la salud mental de la familia, pues casi dos años después del fallecimiento no habían conseguido cerrar el duelo –con las consecuencias sicológicas negativas que esto acarrea—, y por otro lado se sentían en permanente pecado e incumpliendo el octavo mandamiento de la santa madre iglesia que indica “no dirás falso testimonio ni mentirás”, al empecinarse –contra toda evidencia—, en apoyar el falso testimonio levantado por Angel Carromero seis meses después del juicio.
Ellos sabían que Oswaldo no habría permitido que obraran en pecado. Por eso celebro que el Vaticano y el Santo Padre le hayan concedido esta gracia a la familia de Oswaldo Payá y espero que para su viuda e hijos el 14 de mayo haya sido el día en que supieron exactamente la verdad de las cosas.

El libro de Angel Carromero, una mentira que cabía en apenas 6 palabras.

Su propio libro es la prueba concluyente contra él mismo. 

Por Arnaldo M. Fernández, Broward.

 

En arrebato borgesiano, el popular komsomol Ángel Carromero ha sacado un libro de 224 páginas para meter una mentira de apenas seis palabras: “Sentí un impacto estruendoso por detrás.”

No hubo por detrás impacto alguno, ni estruendoso ni sordo, como se comprueba por simple inspección del parachoques trasero del auto que conducía Carromero por el oriente cubano el 22 de julio de 2012.

 Nada más que con la foto de vista trasera del auto accidentado se desmonta el grotesco espectáculo libresco Muerte bajo sospecha (Anaya, 2014), que acaba de lanzarse en Madrid, a unos 20 dólares el ejemplar, para timar a incautos.

Desde luego que la bandería de Carromero alegará desde que manipularon la foto o chapistearon el parachoques hasta que suplantaron el auto o recrearon el accidente en otro lugar. Pero la carromería jamás podrá explicar por qué Carromero desistió de la excusa que dio enseguida al sueco Aron Modig, quien a su vez se encargó de pasarla en mensaje de texto que la familia Payá vino a revelar tres meses después: “Ángel dice que un auto nos golpeó y nos sacó de la carretera.”

 ¡Mientes, Carromero!

Para exculparse así de matar imprudentemente a Oswaldo Payá y Harold Cepero, Carromero no tenía que contar que venía persiguiéndolos un auto “de la comunista”, sino tan sólo “que un auto nos golpeó”.

 Si esto hubiera sido verdad, el jurista español que coordinó su defensa en Cuba, José María Viñals, del bufete madrileño Lupicinio Abogados, hubiera solicitado el peritaje sencillo del parachoques trasero, en vez de los peritajes más complicados que pidió para determinar a qué velocidad venía Carromero.

   La ley cubana autorizaba sin cortapisas a solicitar aquel peritaje crucial o impugnar otro que aludiera al parachoques trasero intacto. Y Viñals dejó bien claro al diario español ABC que “los abogados pudimos estar a solas con Ángel mientras duró el procedimiento y preparar con él la defensa.”

 Si Carromero no insistió en defenderse con su excusa inicial fue porque era mentira. Y como esa mentira seminal no puede sostenerse sin otras, Carromero soltó que “a mi abogado lo vi una vez el día antes del juicio y pude hablar con él a solas 60 segundos por el descuido de un coronel. En ese momento le dije: ‘Pepe, en España saben que no ha sido un accidente, ¿verdad?’ Él me contestó que sí, pero que me mantuviera en la versión oficial.”

Carromero no solo contradice a su abogado, quien afirmó estar a solas con él para preparar la defensa, sino que hasta insinúa que se vendió a otros intereses, pero… ¿cómo pudo Pepe Viñals haberle dicho que se “mantuviera en la versión oficial”, si en el juicio la defensa pidió la absolución y echó la culpa al gobierno de Cuba, alegando que Carromero no venía a exceso de velocidad y la causa del accidente había sido la mala señalización de la vía?
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